martes, 23 de junio de 2015

Las Jornadas FP Euskadi 2015 en primera persona

Seguro que sabes de qué te hablo cuando dos o más personas hacen fotos en un mismo lugar; puede que ninguna se parezca. Pues a riesgo de que esto suceda, comparto la magnífica experiencia vivida en las Jornadas FP Euskadi 2015.
con Jorge Arévalo
Desde fuera, para quienes no impartimos FP en esas latitudes, parece que estamos muy lejos de sus experiencias, pero nada más lejos de la realidad porque tenemos mucho en común: vocación docente, motivación similar en los alumnos y ganas de que aprendan de forma que despierte su curiosidad.

¿Que es lo que nos falta por otros lugares? Apoyo institucional, que los docentes salgan de la zona de confort y se arriesguen, aunque nadie es profeta en su tierra, pero tal vez los futuros cambios de política educativa auguren tiempos mejores.

¿Que vivimos? Grandes titulares y grandes vivencias educativas. La suerte de reencontrarme con extraordinarios profesionales que son como de mi familia y poder desvirtualizar a otro buen número de compañeros del claustro virtual con los que, en algún caso, se establecen sinergias y complicidades para lanzar alguna idea en un futuro con alumnos de nuestros centros y que puedan conocer otras realidades.

intervención del Viceconsejero FP
¿fuegos de artificio? ¿humo? ¿cosas imposibles? Bueno, siempre me enseñaron mis mayores que "por el humo se sabe donde está el fuego", que por cierto me trae a la memoria una gran zarzuela. Aun a riesgo de que parezca otra cosa, allí vimos realidades, posibilidades, formas de trabajar que exigen cambios que no son cómodos pero si eficaces. Cambios en las estructuras, en la organización de los centros de FP y en su relación con las empresas, una pieza clave en esta etapa formativa. 

Cuando "la esperanza para muchos es la FP", solo nos queda ponernos en marcha y hacer, hacer y hacer, para preparar a nuestros alumnos en un mundo cambiante y globalizado. Hay que animar a los alumnos a ser emprendedores, que hagan realidad sus sueños.

Parafraseando a Paulo Coelho: "Nadie está a salvo de las derrotas. Pero es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños, que ser derrotado sin saber siquiera por qué se está luchando".