domingo, 29 de junio de 2008

Una energía para este siglo

La energía es un bien necesario para el progreso económico y para el bienestar de la humanidad y el ahorro de energía es una necesidad económica y ecológica. Sin embargo, una parte de la humanidad vive una situación de pobreza y necesita un aumento energético, no pudiendo contribuir en gran escala al ahorro que sería conveniente.
 
Ante esta dualidad, el autor del artículo (Juan Manuel Kindelán es ingeniero de Minas y vicepresidente ejecutivo de la Fundación para Estudios sobre la Energía) apunta que "Todas las fuentes de energía convencionales serán precisas en el horizonte del año 2050; ello no contradice la necesidad de ir avanzando en el desarrollo de fuentes alternativas".
 
En concreto hay que conseguir:
  • - Una reducción de los costes de las energías renovables.
  • - Un incremento de la seguridad intrínseca de las centrales nucleares.
  • - Demostración de la capacidad de gestionar los residuos radiactivos.
  • - Conseguir la captación y almacenamiento de CO2 a costes que sean razonables.
  • - Gasificar el carbón a costes competitivos.
  • - Descarbonatación de los hidrocarburos en el camino a una economía de hidrógeno.
La lectura del artículo ofrece una completa visión a las fuentes existentes, pros y contras.
Por mi parte recomendar que empecemos con el ahorro doméstico de energía hasta que lleguen los grandes planes de gobiernos y organismos, por ejemplo vayamos sustituyendo lámparas tradicionales por "ahorradoras" ¿te animas?